Avispón Cara Blanca — Dolichovespula maculata
Dolichovespula maculata · Insectos con aguijón
El avispón cara blanca no es un avispón: es una avispa amarilla grande, blanca y negra, del género Dolichovespula, y el nido gris de papel en forma de balón colgado de un árbol o bajo un alero es obra suya. Si hay que tratarlo depende de dónde cuelga el nido y qué tan avanzada va la temporada.
Llame 360-410-2199 Pida una inspección gratuita
A veces conviene tratar y a veces no: depende de lo que se explica abajo.
Avispón cara blanca: de un vistazo
| Qué es en realidad | Una avispa amarilla grande del género Dolichovespula, no un avispón verdadero |
|---|---|
| Tamaño | De 13 a 20 milímetros según la casta; una obrera anda en unos tres cuartos de pulgada |
| Color y marcas | Negro con la cara, las bandas y las marcas de las patas blanco marfil; nada de amarillo |
| Cómo distinguirlo de la avispa aérea | Mire el insecto, no el nido: aquí blanco y negro, allá bandas amarillas y negras |
| Nido | Balón gris de papel en capas, con la entrada abajo, en árboles, arbustos o aleros |
| Tamaño de la colonia | De unas cien a cuatrocientas obreras a finales del verano |
| ¿Busca su comida? | Sigue siendo depredador toda la temporada y no es la avispa de su mesa de picnic |
| ¿La tratamos? | Según la posición: cerca de una puerta o a la altura de la cabeza, sí; alto en un árbol abierto, muchas veces no |
Señales de que los tiene
- Un nido gris de papel en forma de balón en un árbol, un arbusto, un alero o una construcción anexa abierta
- Avispas grandes, blancas y negras, entrando y saliendo de un solo agujero en la parte de abajo del nido
- Un nido que aparece en un árbol pelón cuando se caen las hojas en otoño
- Un nido inicial del tamaño de una pelota de golf bajo el techo de un porche o un alero en primavera
- Avispas blancas y negras trabajando flores o cazando a lo largo de una cerca a finales del verano
El nombre está mal, y el error sale caro
Casi todo lo que la gente cree de este insecto sale de una palabra que no le aplica. No es un avispón: WSU Hortsense lo dice sin rodeos — técnicamente es una avispa amarilla, no un avispón —, del género Dolichovespula, primo hermano de la avispa amarilla aérea y pariente algo más lejano de las especies de tierra que causan casi todos los problemas en este condado. Lo que tiene es el tamaño, el color y la fama de algo más raro y peligroso. Los avispones verdaderos son del género Vespa: Penn State registra solo uno establecido en Norteamérica, el avispón europeo, en la mitad este del país. El otro Vespa que llegó a Washington, el avispón gigante del norte, se encontró en este condado y se atendió: cuatro nidos localizados y destruidos en 2020 y 2021, tres años de vigilancia sin detecciones, y un anuncio formal en diciembre de 2024 de que la especie ya no está en Estados Unidos. Así que cuando alguien en Ferndale fotografía un insecto negro grande y le dice avispón, la respuesta correcta es que tiene una avispa amarilla grande, y que el condado no tiene avispones.
La corrección cambia tres expectativas prácticas: lo que espera de la colonia, que es mucho más chica de lo que sugiere el nido; lo que espera de la conducta, porque no caza personas sino que defiende un radio e ignora todo lo de afuera; y dónde espera encontrarla, porque la avispa de la mesa de afuera en septiembre no es esta especie.
Cómo es, y el nido
Es más grande que cualquier otra de la familia aquí, y el color la delata antes que el tamaño: cuerpo negro con marcas color marfil, no amarillas — un dibujo pálido ancho en la cara, de donde viene el nombre, y más bandas blancas en el tórax, las patas y los últimos segmentos del abdomen. Penn State da de 13 a 20 milímetros según la casta, con las reinas más grandes: una obrera anda en tres cuartos de pulgada, y una reina vista en primavera de verdad asusta. No tiene nada de amarillo, y ese solo dato resuelve casi todas las identificaciones que nos mandan por foto.
Casi nadie identifica el insecto; identifican el nido, que es lo más reconocible de todo este tema: fibra de madera masticada en un sobre gris de papel en capas, redondo o como gota, con pisos de panal horizontales adentro y una sola entrada abajo. Penn State registra nidos de hasta 24 pulgadas de alto y 18 de ancho, aunque lo que aparece aquí casi siempre es más chico. Los pone en arbustos a por lo menos tres pies del suelo, en árboles hasta sesenta pies o más, y — según el boletín de WSU — bajo los aleros de los edificios, que es lo que más llamadas genera. El sobre crece con la temporada: un nido del tamaño de una pelota de golf en mayo es una toronja en julio y un balón a finales de agosto. El tamaño en que lo encuentra dice cuánto tiempo lleva ahí, no qué tan peligroso es.
El número que sorprende a todos
Penn State describe colonias que crecen en el verano hasta entre cien y cuatrocientas obreras, con unas trescientas como lo común. Esa es toda la población de ese enorme nido gris. Compárelo con la especie que causa casi todos los piquetes en el condado de Whatcom: el boletín de WSU registra nidos de avispa amarilla occidental de hasta cinco mil obreras y quince mil celdas en su pico de agosto y septiembre — una colonia diez veces más grande, en un agujero en el césped que nadie ve. El insecto que parece el problema serio tiene la colonia chica y anuncia dónde está; el que nadie nota tiene la grande y la esconde bajo el pasto. Nada de eso hace inofensivo un nido de cerca: varios cientos de insectos defensivos son suficientes. Pero la decisión se toma por la posición, no por el volumen.
Lo que hace en el verano, y a dónde no va
Es lo más útil de la página, y casi nunca se dice. UC IPM hace una distinción que importa muchísimo: las avispas que anidan en el aire no se vuelven carroñeras al final de la temporada. Las de tierra cambian a azúcar y carne cuando se acaba la cría, y por eso llegan a botes, fruta caída, latas y platos desde mediados de agosto; Dolichovespula no hace ese cambio y sigue siendo depredadora hasta el final. Así que la avispa blanca y negra del nido en su maple no es la razón de que haya avispas en la mesa del día de campo, y nunca lo fue. La historia se repite cada año: alguien tiene avispas en la mesa de afuera, alguien más ve el nido gris a veinte pies en el mismo jardín, se conectan, se trata el nido, y las avispas de la mesa siguen igual, porque la colonia de verdad es un agujero sin marca en una ladera detrás del cobertizo. Lo que esta especie hace en cambio es cazar moscas, orugas y otros insectos blandos, incluidas otras avispas amarillas, y WSU la registra visitando flores a finales del verano.
Qué tan defensiva es
La fama se la gana de cerca y no en ningún otro lado. A unos pasos del nido responde fuerte, en cantidad, por un rato, y persigue; el umbral práctico de Penn State — los nidos a unos diez pies de una entrada son los que hay que atender — es una buena medida del espacio que la colonia considera suyo. Fuera de eso, todo se invierte: una obrera buscando comida en un arbusto o en una flor no está defendiendo nada, y la gente comparte jardines con estas colonias todo el verano sin incidentes — por eso el nido se descubre tanto cuando caen las hojas: nunca fue un problema, solo no se veía. Lo que acorta la mecha es la vibración en lo que sostiene el nido (una podadora de setos, una escalera contra la pared, una motosierra en el mismo árbol), la luz directa a la entrada de noche, pasar muy cerca una y otra vez, y las últimas semanas de la temporada.
El nido en el árbol pelón de diciembre
Aquí una empresa de control de plagas le dice la verdad o le cobra. La colonia dura un año: de una sola reina que pasó el invierno a varios cientos de obreras a finales del verano, luego reinas y machos nuevos, y termina con el frío. El boletín de WSU describe los nidos abandonados deshaciéndose en el invierno, y dice que no se vuelven a usar. No "casi nunca": un nido de avispón cara blanca se usa una sola vez, y las reinas de abril empiezan cada una algo nuevo en otro lado. Así que el nido que se ve cuando caen las hojas a finales de octubre o en noviembre casi siempre ya terminó o le faltan semanas. No hay nada que tratar, no habrá nada el año que viene, y el clima y los pájaros lo desarman; si le molesta verlo, se baja con una vara en enero sin riesgo.
Para saber si ya terminó, desde el suelo y a distancia: mire la entrada unos minutos en una tarde templada — una colonia viva tiene tráfico de ida y vuelta, una terminada no tiene nada —; mire el sobre — el activo es gris pálido y limpio, el terminado se pone café manchado, se ablanda con la lluvia y muchas veces tiene un hoyo roto donde un pájaro entró por las crías —; y considere la fecha, porque después de una o dos heladas fuertes la cuenta ya está hecha. Si alguien le cotizó quitar un nido en diciembre sin decirle nada de esto, la cotización es por bajar un cascarón de papel.
La versión de abril del mismo nido
Todo esto es un problema de agosto, y hay una versión de abril que casi nadie atiende porque casi nadie mira. En los primeros días tibios de la primavera, una reina que se apareó el otoño anterior sale y empieza a construir sola: no hay obreras, solo un insecto, un tallito, unas celdas y una tapa delgada de papel, del tamaño de una pelota de golf o menos. Hasta que salen sus primeras obreras, la colonia no puede defender nada. Esa ventana va de los primeros días estables hasta mayo, y es el momento más barato de todo el año: un nido inicial bajo el techo del porche o en un arbusto se tumba con una vara, a distancia, sin casi nada del riesgo que el mismo lugar tiene en septiembre. Mire una vez, una tarde templada de primavera: la cara protegida de cada alero, el interior de un cobertizo o un granero abierto, debajo de la terraza y sus barandales, arriba del techo de un porche y el centro de cualquier siempreverde denso junto a la casa. Diez minutos al año valen más que cualquier producto.
La avispa amarilla aérea, y por qué el nido no la distingue
Las dos construyen un sobre gris de papel encima del suelo, en un arbusto, un árbol o bajo un alero, con la entrada abajo; mirar el nido a una distancia normal no las separa, y por eso "nido gris en forma de balón" describe un género y no una especie. El insecto sí las separa al instante: negro con marcas marfil es esta; con bandas amarillas y negras es la avispa amarilla aérea, más chica, con un sobre más chico y más dada a ponerlo en lugares incómodos — dentro de un hueco, bajo en un seto, pegado bajo el barandal de una terraza. El manejo es parecido; lo que cambian son las expectativas. También se le dice avispón a la avispa amarilla occidental que sale de un agujero en el césped, solo por lo mucho que dolió.
Dónde está el nido decide el trabajo
La especie no es lo que importa: importa la posición, y hay cuatro casos. Alto en un árbol abierto, lejos de la casa y de los caminos: una colonia depredadora que se va a ir en el invierno, que además es difícil de alcanzar, y muchas veces la cuenta honesta es no hacer nada. Bajo en un arbusto o un seto: la versión de verdad peligrosa, porque el nido queda a la altura de la cabeza en algo que se poda, y los setos se podan en agosto; es la que atendemos más rápido. En el edificio — bajo un sofito, contra un hastial, sobre un porche, en un cobertizo para el coche —: el acceso es mejor, pero el radio defendido se empalma con una puerta, una ventana o un camino que se usa a diario. Y adentro de algo donde entra gente — un cobertizo abierto, un granero, una cochera, un muelle techado —, donde no hay manera de retroceder, y lo sensato mientras tanto es no usar ese edificio.
Para dejarlo: lejos de caminos, puertas, asientos, áreas de juegos y cualquier cosa que haya que mantener; nadie en la casa con reacción fuerte a los piquetes; y ya pasada la mitad de septiembre, cuando le quedan semanas de todos modos. Para tratarlo: a unos pasos de una puerta, un portón, la entrada, escalones, juegos, un huerto, la leña o una mesa de afuera; a la altura de la cabeza en algo que se poda; en una pared junto a una ventana que tiene que abrirse; una casa donde alguien carga un autoinyector de epinefrina, que quita toda la duda; y descubierto en junio o julio, porque atender un nido chico temprano es menos trabajo en todo sentido. Por eso esta ficha dice "depende".
Qué implica el trabajo, y en el condado
Equipo de protección de verdad, que para un nido aéreo es un traje y un velo hechos para esto, porque la respuesta llega desde arriba y de todos lados. Trabajo al anochecer o antes del amanecer, con casi toda la colonia dentro del sobre; tratar a media tarde deja a muchas obreras regresando a un nido que ya no funciona, que es peor para todos alrededor. Aplicación por la entrada hacia adentro, con equipo que alcance la altura; pararse justo debajo de la entrada con una lata de ferretería es la versión de las anécdotas. Luego una pausa: las obreras siguen regresando un día más o menos, y el nido se queda hasta que para ese tráfico. Bajarlo después es opcional: en un edificio vale la pena, porque suelta material en el invierno y deja marca; en un árbol es solo cosmético.
En Sudden Valley, Geneva y la orilla del lago Whatcom están casi todos los nidos altos en árboles por los que nos preguntan, y casi todos se dejan. En las calles viejas de Bellingham, con aleros profundos y lotes chicos, un nido en cualquier lado está cerca de algo, y ahí aparece más la versión pegada al edificio. En Lynden, Everson, Nooksack y Sumas, el patrón local es el nido adentro de un granero o un cobertizo de trabajo. En Blaine, Birch Bay y las casas de temporada, la colonia crece desde abril con la casa vacía y alguien abre en septiembre con un nido completo sobre la terraza. Y en Barkley, Cordata y King Mountain, con jardines jóvenes, son sofitos, estructuras de terrazas y arbustos junto a la fachada. Y si resulta ser un racimo de abejas y no un nido de papel, nada de esto aplica.
Preguntas frecuentes
¿El avispón cara blanca es de verdad un avispón?
No. WSU Hortsense lo dice claro: técnicamente es una avispa amarilla, no un avispón. Es del género Dolichovespula, junto con la avispa amarilla aérea, y lo único de avispón que tiene es el tamaño y la fama.
Cayeron las hojas y hay un nido en el árbol pelón. ¿Y ahora?
Nada, casi siempre. Para cuando un árbol está pelón aquí, la colonia ya terminó, y las reinas de la próxima primavera construyen en otro lado. Pagar por tratar un nido en diciembre es pagar por tratar un cascarón vacío.
Fuentes
Las fuentes están publicadas en inglés por las instituciones que las escribieron.
- Penn State Extension — Baldfaced hornet — consultada el 2 de septiembre de 2026
- WSU Hortsense — Vespidae: paper wasps, yellowjackets, hornets and potter wasps — consultada el 2 de septiembre de 2026
- UC IPM Pest Notes — Yellowjackets and Other Social Wasps — consultada el 2 de septiembre de 2026
- WSU Cooperative Extension EB0643 — Yellowjackets and Paper Wasps — consultada el 2 de septiembre de 2026
- Penn State Extension — European hornet — consultada el 2 de septiembre de 2026
- Washington Invasive Species Council — Northern giant hornet — consultada el 2 de septiembre de 2026
La información cambia. Esta página tiene programada una revisión contra sus fuentes a más tardar el 1 de septiembre de 2027. Si la está leyendo después de esa fecha y algo no coincide con lo que dice la fuente actual, la fuente tiene la razón y nosotros no — por favor díganoslo.
¿No sabe qué tiene?
Tómele una foto junto a una moneda o la punta de un dedo, para la escala, y mándela por mensaje de texto al 360-410-2199. Identificarla no se cobra, y hablamos español. También puede escribirnos desde la página de contacto.
Algunas páginas están en inglés: las etiquetas de los productos que aplicamos, que son documentos legales y se quedan como las publica el fabricante, y el blog, que no se traduce. Si necesita cualquiera de esas en español, llámenos y se lo explicamos por teléfono.
Actualizado el