Chinches Apestosas e Insectos que Invernan Adentro en Whatcom
La chinche apestosa, la del arce y la de la conífera hacen lo mismo: se juntan en las paredes tibias del sur y el oeste en octubre y se meten a pasar el invierno. No se reproducen adentro, no pican ni dañan nada. El arreglo es sellar a finales del verano; una vez adentro, la ventana se cerró.
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Chinches apestosas: el trabajo de un vistazo
| Qué cubre | Chinche apestosa, chinche del arce y chinche de las semillas de coníferas que pasan el invierno en paredes y áticos |
|---|---|
| Incluye | Tratamiento exterior en las paredes donde se juntan, más sellado de ventanas, traslapes del revestimiento, sofitos, ventilas y perforaciones |
| No incluye | Tratar dentro de los huecos de pared, que deja insectos muertos de los que se alimenta el escarabajo de alfombra |
| Cuándo conviene | De finales de agosto a septiembre, antes de que se junten; para noviembre ya están adentro |
| Cuánto cuesta | Según cuánta pared y cuántas rendijas hay que trabajar; la cotización no cuesta |
¿Qué insectos son?
Primero una aclaración: la chinche apestosa no tiene nada que ver con la chinche de cama. Comparten la palabra en español y nada más. Si lo que tiene es picaduras y manchas en el colchón, busque la página de chinches de cama.
Cuatro insectos distintos producen llamadas casi idénticas en este condado cada otoño, y todos quieren lo mismo. La chinche apestosa marmoleada café tiene forma de escudo, café moteado, con bandas claras y oscuras alternadas en las antenas y en la orilla del abdomen; es invasora, importa para la agricultura, y está establecida en Washington, aunque en una etapa más temprana de lo que sugieren las noticias de la costa este. La chinche de la semilla de conífera es larga, angosta, café, con las patas de atrás notablemente ensanchadas; es nativa, está ligada a las coníferas, vuela fuerte y aterriza con un golpe que se oye, y se confunde seguido con la chinche apestosa y de vez en cuando con algo mucho más alarmante.
La chinche del arce es negra con marcas rojas o anaranjadas y se junta en grupos grandes en las paredes soleadas; está ligada al arce negundo y a otros arces. Y la mosca de racimo, que se porta igual y tiene su propia página. Insectos distintos, un solo problema: en otoño necesitan un lugar protegido para pasar el invierno, y un edificio con calefacción y con rendijas es la mejor opción que hay.
¿Qué pasa cada año, y cuándo conviene actuar?
La secuencia es la misma cada año, y entenderla le dice cuándo actuar. A finales de septiembre y en octubre, conforme refrescan las noches, los adultos buscan calor, y lo encuentran por la temperatura: por eso se amontonan en las fachadas que guardan el sol de la tarde, las del sur y el oeste, sobre todo las grandes y sin sombra. En una tarde tibia de octubre una pared puede quedar cubierta.
Luego se meten, no mordiendo — no tienen cómo —, sino por rendijas que ya existen: alrededor de los marcos de puertas y ventanas, debajo de los traslapes del revestimiento, en los remates del sofito, por las rejillas del ático y del hastial, alrededor de las penetraciones de servicios y debajo de impermeabilizados sueltos. Pasan el invierno adentro de las paredes, en el ático y arriba de los techos, casi quietos; casi toda la población nunca se ve.
Salen en los días tibios: un rato templado en diciembre o el primer calor de la primavera sube la temperatura de esos huecos, algunos despiertan y se mueven hacia la luz — sus ventanas, sus lámparas, el interior de su casa. Por eso la gente cree que se reproducen adentro. No es así: cada insecto que aparece en su ventana en febrero entró al edificio el octubre anterior. Y en primavera los que sobreviven se van afuera a comer y a reproducirse. El mejor momento para actuar es agosto y principios de septiembre, antes de que empiece la reunión.
¿Hacen algún daño?
No pican, no transmiten enfermedades, no comen nada adentro de una casa — ni comida, ni tela, ni madera, ni papel —, no dañan la estructura y no se reproducen adentro. Lo que hacen es llegar en cantidad, que es de verdad desagradable cuando son cientos, y soltar olor cuando se les molesta o se les aplasta. Lo decimos claro porque es fácil vender un tratamiento agresivo y caro frente a una pared cubierta de insectos, y casi nunca es la compra correcta.
¿Las aplasto?
Adentro no, y menos a la chinche apestosa marmoleada. Cuando se le molesta o se le aplasta suelta compuestos de defensa muy desagradables que duran, y en algunas superficies el líquido mancha. La indicación es aspirar, no aplastar, y para la chinche apestosa, con una aspiradora que pueda vaciar afuera de inmediato, porque el olor se pasa al depósito y luego a cada cuarto que aspire. Una media o un filtro en la manguera, que se tira después, es la versión limpia. La chinche del arce también mancha paredes claras, cortinas y tapizados; la de la conífera suelta un olor más suave.
¿Pueden rociar adentro de las paredes?
No lo hacemos, y es lo más importante de esta página en cuanto al servicio. La gente nos pide seguido tratar los huecos de pared donde están pasando el invierno. Lo rechazamos porque un tratamiento que mata un grupo grande adentro de un hueco deja los cuerpos ahí, y una acumulación grande de insectos muertos en una pared es comida: atrae al escarabajo dermestido — el escarabajo de alfombra y sus parientes —, que crece en esa acumulación y luego se mueve hacia la casa, donde sí daña telas, alfombras y fibras naturales guardadas. A veces una familia que manda tratar una pared por insectos que invernan termina al año siguiente con un problema de escarabajo de alfombra, y ese sí daña cosas.
Así que la respuesta honesta una vez que están adentro no satisface pero es la correcta: aspire los que aparezcan, aguante la temporada, y haga el trabajo de exclusión a finales del verano para que el próximo invierno sea distinto.
¿Qué tratamiento sí funciona?
Una aplicación exterior a finales del verano, en las fachadas donde se juntan y antes de que lleguen, sí baja cuántos entran. El momento lo es todo: tiene que estar puesta antes de que empiece la reunión, que en este condado es de finales de agosto a septiembre; la misma aplicación en noviembre trata una pared que los insectos ya cruzaron. Y como es un residual sobre el revestimiento, y aquí el revestimiento se moja, el clima de otoño acorta cuánto dura.
Por eso la exclusión es la mitad que dura, la que sigue funcionando cuando el producto ya se fue: sellar las rendijas alrededor de ventanas y marcos, los traslapes del revestimiento, los remates del sofito y las penetraciones, y poner malla en las rejillas del ático y del hastial. Es el mismo trabajo que deja fuera a los roedores y a las avispas, y conviene hacerlo junto.
¿Qué pasa con la chinche apestosa marmoleada aquí?
Es la que tiene una historia más allá de la molestia. Es invasora y come de muchísimas plantas: daña fruta de árbol, moras, uvas, avellanas y hortalizas al alimentarse de la fruta en desarrollo, dejándola hundida y acorchada, sin poder venderse.
Está establecida en Washington, y esa palabra merece más cuidado del que suele recibir. El programa de entomología de fruta de árbol de la Universidad Estatal de Washington, que lleva el registro del estado, la tenía en 30 condados en diciembre de 2022, concentrada a lo largo del corredor de la I-5. Aquí el panorama es más escaso y más reciente de lo que sugiere ese número: la encuesta publicada en el Whatcom Ag Monthly de WSU encontró menos de diez adultos y ninguna ninfa en el condado de Whatcom en 2017, y sus autores dedujeron el establecimiento local sobre todo por las poblaciones confirmadas del otro lado de la frontera, en Columbia Británica. Por eso en una pared de Whatcom en octubre casi siempre se cuentan decenas y no los cientos de los que la gente ha leído.
Y por eso vale la pena reportar un avistamiento aquí. WSU arma el mapa de Washington con lo que manda el público: una foto, una ubicación general y la dirección donde se encontró, a tfrec.reportBMSB@wsu.edu; también se puede llevar el insecto a una oficina local de extensión. Cuando el registro del condado descansa en una encuesta que encontró cifras de un dígito, una foto clara desde la ventana de una cocina es una contribución real a un mapa que usan los productores. Si usted produce comercialmente y las ve en cantidad, vale la pena hablarlo con la extensión de WSU además de con nosotros, porque la guía de monitoreo y manejo agrícola es suya. La guía de identificación que publica la Extensión de WSU es el punto de partida para eso.
¿Cómo cambia por el condado, y cuánto cuesta?
En la construcción nueva sobre terreno abierto — Barkley, Cordata, King Mountain, y la vivienda nueva de Ferndale y Lynden — hay fachadas grandes al sur y al oeste sin sombra, que es justo lo que estos insectos buscan, y el sellado es sencillo porque los detalles son mejores. En los barrios viejos de la ciudad las fachadas son más chicas pero hay muchas más rendijas: llegan menos, entran más. En el corredor agrícola aparece la versión de casa y la de producción, con chinche del arce en cantidad donde hay arces. Junto al lago Whatcom domina la chinche de la conífera, la que más se reporta como algo más alarmante de lo que es. Y en la costa, las casas cerradas en otoño juntan poblaciones sin que nadie las note.
Se cotiza según la propiedad y por lo que de verdad es: un tratamiento exterior a tiempo más el sellado de las rendijas. Si nos llama en noviembre, la respuesta honesta es una aspiradora y un plan para el próximo agosto, no un tratamiento. La estimación no se cobra.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué se amontonan en la misma pared cada octubre?
Buscan un lugar tibio y protegido para pasar el invierno, y lo encuentran por el calor. Las fachadas del sur y el oeste guardan más tiempo el sol de la tarde, así que ahí se juntan antes de meterse por las rendijas del revestimiento, las ventanas, el sofito y las rejillas.
¿Hacen daño adentro?
No. No se reproducen adentro, no comen nada de su casa, no pican y no dañan la estructura ni sus cosas. Son una molestia por la cantidad, no un riesgo, y vale saberlo antes de gastar en un tratamiento agresivo.
¿Cuándo conviene atenderlo?
En agosto y principios de septiembre, antes de que empiecen a juntarse. Sellar las rendijas a finales del verano evita todo el invierno siguiente. Si llama en noviembre, la población ya está en la pared.
Algunas páginas están en inglés: las etiquetas de los productos que aplicamos, que son documentos legales y se quedan como las publica el fabricante, y el blog, que no se traduce. Si necesita cualquiera de esas en español, llámenos y se lo explicamos por teléfono.
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